La casa que construyeron los espíritus


La casa que construyeron los espíritus, Esta mansión ubicada en San José California (Estados Unidos) también conocida como la Mansión Misteriosa de Winchester ha dado mucho de que hablar e imaginar en estos años.

 

Según cuenta la historia, Sarah Lockwood Winchester fue la heredera de una gran fortuna y de la mitad de las participaciones de la empresa Winchester Repeating Arms Company, empresa del magnate inventor del rifle de repetición William Wirt Winchester, marido de Sarah antes de su muerte.

 

La casa que construyeron los espíritus tiene una superficie de 24.000 m². Consta de 160 cuartos, incluyendo 40 habitaciones, 467 puertas, 6 cocinas, 52 tragaluces y 2 salones de baile (uno de ellos sin acabar). También incluía 47 hogueras, 17 chimeneas (y restos de otras 2), más de 10.000 paneles de cristal, 2 sótanos, 3 ascensores y lámparas de gas que se encendían con un botón. Contaba con solo una bañera y dos espejos en toda la casa.

 

La estructura de la casa es bastante atípica, ya que en ella se pueden encontrar escaleras que no llevan a ninguna parte, puertas pequeñas y puertas grandes que al ser abiertas llevan a paredes o al vacío, ventanas dentro de la misma casa. Muchas de estos elementos se justifican por la destrucción causada en 1906 por el terremoto de San Francisco.

 

Según cuenta la leyenda, la casa estuvo en constante construcción durante 38 años las 24 horas del día, hasta el fallecimiento de Sarah Winchester. Sara Winchester estaba convencida que toda su familia se encontraba bajo una maldición como consecuencia de todos aquellos que murieron por las armas Winchester, por lo que decidió acudir a una médium. Dicha médium le aconsejó que para que los espíritus la dejaran en paz, debía de construir una casa sin jamás terminarla, y así los espíritus no podrían hallar una morada donde vivir.

 

No obstante, también se encuentra la leyenda que sostiene que la mansión fue construida a merced de los espíritus de los muertos con armas Winchester, quienes a través de un tipo de trance con Sarah, ésta dibujaba los planos de las habitaciones donde habían sido asesinados, para luego construirlas y que dichos espíritus se sintieran más fuertes. Una vez terminadas las habitaciones, Sarah lograba hablar con los muertos, a los cuales les pedía disculpas sobre las muertes a causa de sus armas y los ayudaba a “morir” en paz.